En 1998, durante la gala de los Premios Amigos, José María Cano soltó la bomba: “Quiero anunciar que no voy a estar más con Mecano”. El grupo llevaba, en realidad, seis años deshecho desde 1992, pero aquella noche se hizo oficial. Fue un cierre extraño, casi improvisado, para la banda que había reinventado el pop español.

Un grupo fracturado desde dentro
Las tensiones entre los hermanos Cano fueron la verdadera grieta que acabó dividiendo al trío. Ana Torroja, siempre en medio, intentó sostener la balanza mientras los egos chocaban como placas tectónicas. Lo personal pesó, sí, sobre todo con la difícil situación familiar de José María, pero el conflicto creativo venía de mucho antes.

Un adiós en directo
Lo más llamativo fue la secuencia de declaraciones: José María anunció la ruptura, Nacho remató con un dardo envenenado —“mi hermano y yo nunca estamos de acuerdo”— y Ana, con la diplomacia de quien sabe que el público no tiene culpa de nada, agradeció a los seguidores entre sonrisas tensas. Fue, en cierto modo, una despedida improvisada y teatral.

La imposible vuelta
Con el paso del tiempo, Ana Torroja ha reconocido lo obvio: Mecano fue tanto una experiencia maravillosa como una herida constante. La banda funcionaba como un triángulo desigual, y cada disco parecía más una competición que un proyecto común. Por eso hoy resulta claro que no habrá regreso. Mecano pertenece ya a la historia, no al futuro.
Aquí te dejo una de sus canciones más famosas, Cruz de Navajas.
Espero que te haya gustado la historia. Nos vemos en la siguiente.