Cuando el mañana es un espejismo con fecha de inicio
Hay canciones que se cantan y otras que se piensan. «A partir de mañana» de Alberto Cortez, ese argentino que encontró su lugar en España y su voz en los pliegues de la vida cotidiana, pertenece a la segunda especie. No es una canción, es un manifiesto en miniatura, una de esas declaraciones con las que nos acostamos cada domingo por la noche: «mañana empiezo de nuevo». Pero ese «mañana», como sabemos bien, tiene la costumbre de no llegar nunca. O, peor aún, de llegar igualito que ayer.
Lejos de los lugares comunes de las listas de propósitos —dieta, yoga, vida sana, menos redes—, Cortez se mete con algo más incómodo: el deseo humano de cambiar sin cambiar demasiado. El arte milenario de reinventarse… pero sin hacer demasiados esfuerzos.

Filosofía de sobremesa con tintes de confesionario
Lo más brillante de esta letra no es su profundidad, sino su ligereza cargada de plomo. Cortez enumera cambios con la soltura de quien ya sabe que no los va a cumplir, y ahí está su encanto. Promete cuidar su salud mientras se reserva “el mejor tabaco”, comer sano sin renunciar “a la mejor manzana”, y brindar —cómo no— “con el mejor de los vinos”.
No es una contradicción. Es una radiografía. Porque ¿quién no ha querido salvarse sin dejar de pecar? Cortez no se burla del impulso de mejorar: lo comprende desde dentro, como quien ha hecho ese juramento mil veces frente al espejo, con una copa en la mano y una duda en el alma.

El aprendiz de Quijote que no se gradúa nunca
Y entonces, el verso que lo resignifica todo: “Hasta el día de hoy, solo fui lo que soy: aprendiz de Quijote”. Una confesión que suena a resumen de vida. Porque hay algo heroico y también un poco patético en quien persiste, sabiendo que probablemente fracase otra vez. Como esos caballeros andantes modernos que se inscriben en el gimnasio, compran una libreta nueva o se prometen no volver a llamar.
Cortez, claro, no se compara con el Quijote triunfante, sino con el que sigue aprendiendo a serlo. Como si nos dijera: no hay diploma para la lucidez, ni fin de curso para el que intenta vivir mejor.
La belleza de posponer con estilo
A partir de mañana es, en esencia, un himno a la procrastinación elegante. Pero no en el sentido perezoso, sino como esa espera cargada de intención, ese mañana que siempre es más bonito que hoy porque no ha sido mancillado todavía por nuestras rutinas. La canción no condena, no sermonea. Acaricia con ironía. Y nos deja con una sonrisa tibia, una pregunta en el aire y una pequeña alarma interior: ¿Y si, por una vez, el mañana empieza ahora?
O no. Tal vez lo dejemos para mañana. Como siempre. Como todos. Como Cortez. La canción se editó en 1979 y está incluida en su álbum homónimo.

LA LETRA
ESTROFA 1
Am
A partir de mañana empezaré a vivir la mitad de mi vida
A partir de mañana empezaré a morir la mitad de mi muerte
Dm Am
a partir de mañana empezaré a volver de mi viaje de ida
B7 E7
a partir de mañana empezaré a medir cada golpe de suerte
ESTROFA 2
Am
A partir de mañana empezaré a vivir una vida mas sana
es decir que mañana empezaré a rodar por mejores caminos
Dm Am
el trabajo mejor y también porque no las mejores manzanas
B7 E7
la mejor diversión y en la mesa mejor, el mejor de los vinos
ESTRIBILLO
A D
Hasta el día de hoy, solo fui lo que soy aprendiz de quijote
A
he podido luchar y hasta a veces ganar sin perder el bigote
D
ahora debo pensar que no pueden dejar de sonar las campanas
F E
aunque tenga que hacer más que hoy y que ayer, a partir de mañana
Espero que te haya gustado la canción y te animes a aprenderla. Si te gustó la historia, regálale un like y comparte. Hasta la próxima canción.