Hay canciones que se disfrutan como un buen vino, y otras que se paladean como un guiño cómplice. “Charla del pescado”, incluida en Mr. Hambre (2000), el segundo álbum de Juan Perro —alter ego del incombustible Santiago Auserón— pertenece a esta segunda especie. Detrás de su aparente ligereza se esconde una meditación disfrazada de chanza popular: la del hombre que, entre el amor, la pereza y la filosofía doméstica, termina reflexionando sobre su propia pasividad con una sonrisa sardónica.

El pescador sin caña: ironía y cotidianidad
La letra empieza con una voz femenina, mitad reproche y mitad lamento, que le recuerda al protagonista su vida desperdiciada: “tirado sin hacer nada”. La escena es costumbrista, casi de patio interior, pero Auserón le da una vuelta poética y humorística. El pescador olvidó la caña, y con ella la posibilidad de atrapar algo más que su propio reflejo. La ironía es deliciosa: ¿cómo esperar que “piquen” los peces cuando uno ni siquiera ha echado el anzuelo? Es la metáfora perfecta del que sueña sin actuar, del que contempla sin lanzarse al agua.

Del otro lado del río: la revelación
Y entonces llega el giro —tan típico del ingenio de Juan Perro—: “Será porque siempre he estado yo del lado del pescado…”. El pescador se identifica con su presa, se descubre parte del otro lado del río. De pronto, la canción deja de ser un chiste y se vuelve una parábola sobre la empatía, la inversión de roles y la incapacidad humana de ver el mundo más allá de su orilla. Ese “lado del pescado” podría ser el del silencio, la pasividad, o quizá la lucidez de quien ya ha aprendido que no todo en la vida se pesca con anzuelos.

Entre la colada y la corriente: una fábula doméstica
El cierre vuelve al tono ligero: un guiño a la novia que se sonroja, una colada que sigue girando, una vida que continúa. Pero lo que queda flotando —como el propio pescador mirando el agua pasar— es una pregunta más profunda: ¿quién está realmente pescando a quién? Así, entre humor y melancolía, “Charla del pescado” convierte una escena doméstica en una fábula de sabiduría cotidiana, donde el amor, la ironía y la flojera se mezclan como en una conversación de domingo al borde del río.
La Letra
Aquí tienes un fragmento de la letra para que descubras la ironía que hay en us interior
ESTROFA
Gm Dm
Ay, lo que va murmurando,
A Dm
muchacho tu enamorada!
Gm Dm
Que se te escapa la vida
E7 A7
tirado sin hacer nada.
Gm Dm
Que fuiste un día a pescar,
A Dm
y se te olvidó la caña,
A Dm
¡Cómo te van a picar!
Gm Dm
Sin caña fuiste a pescar
A Dm
y te quedaste colgado
C Bb A
mirando el agua pasar.
E7 A7
Responde malhumorado:
ESTRIBILLO
Dm
Será porque siempre he estado yo
Gm
del lado del pescado que
Dm
nunca había pensado que el
A Dm
pescado fuera a estar del otro lado. (REPITE)
POST ESTRIBILLO
Gm Dm
Y le hace un guiño a su novia
A Dm
que se pone colorada
Gm Dm E7
mientras sigue golpeando la colada.
Y aquí tienes el vídeo de la canción para que la analices y disfrutes.
Espero que te haya gustado esta disertación singular de la canción. Hasta la próxima historia.