Freddie Mercury: la ópera del exceso
Bohemian Rhapsody fue mucho más que una película: fue una celebración del desbordamiento. Freddie Mercury, con su teatralidad desatada y su voz de otro planeta, encontró en el cine un espejo tan brillante como su vida. Rami Malek lo interpretó como si encendiera una estrella con cada gesto, recordándonos que el exceso, cuando se hace con arte, no es un pecado sino una forma de libertad.

Elton John: la fantasía del dolor
Rocketman mostró a un Elton John que baila entre el delirio y la melancolía. La película se atrevió a vestir las heridas con lentejuelas, a convertir la autodestrucción en un número musical. Entre coreografías imposibles y confesiones íntimas, el filme reveló que detrás de los anteojos extravagantes había un niño que sólo quería ser amado. La ironía: tuvo que convertirse en espectáculo para que el mundo lo escuchara. Entre los diversos «Elton John» que aparecen, Taron Egerton podemos decir que es el protagonista principal.

Bob Dylan: el mito imposible
A Complete Unknown, dirigida por James Mangold y protagonizada por Timothée Chalamet, promete adentrarse en el momento más decisivo de la carrera de Bob Dylan: su transformación de trovador folk en profeta eléctrico. Ambientada en el Nueva York de los años sesenta, la película explora ese instante en que Dylan, con una guitarra enchufada y una chaqueta de cuero, dividió a una generación entera entre la traición y la revelación. Más que una biografía, es un retrato del vértigo creativo, del artista que se niega a ser prisionero de su propio mito. Si I’m Not There desmenuzó su identidad en mil rostros, A Complete Unknown intenta capturar el chispazo preciso en que el hombre se volvió leyenda.

Bruce Springsteen: el rugido del alma americana
Deliver Me From Nowhere, dirigida por Scott Cooper y protagonizada por Jeremy Allen White, lleva al cine la creación de Nebraska, uno de los discos más sombríos y reveladores de Bruce Springsteen. Basada en el libro homónimo de Warren Zanes, la película se adentra en 1982, cuando el “Jefe” grabó en solitario, con una grabadora casera, las canciones que retratarían la desolación del sueño americano. Sin orquesta, sin coros, sin red. Solo una voz y una guitarra enfrentadas al silencio. Más que un biopic, es un retrato de la duda: del artista que, en el momento de mayor éxito, se atreve a mirar el vacío y escribirle una elegía. Deliver Me From Nowhere no muestra al héroe del estadio, sino al hombre que canta para no desaparecer.

Aquí te dejo una de las escenas que más me gustó de Rocketman.
Espero que te haya motivado este artículo para ver las películas que cito, si todavía nos las has visto. Hasta la próxima historia